(PARA TUS CONFERENCISTAS)

ERRORES QUE NO SE PUEDEN COMETER AL HABLAR EN PÚBLICO

Sabemos todo lo que debes trabajar para organizar un evento. Llevamos más de 20 años ayudando a nuestros clientes a organizar profesionalmente sus eventos. Esta experiencia nos ha enseñado, entre otras cosas, que hablar público no es sencillo. No importa si este público es presencial, virtual o híbrido. Aunque no estés consciente de ello, tu audiencia evalúa todo el tiempo a tus conferencistas. Y, no tendrá compasión de ellos y decidirá en segundos si desea escucharlos o no. Una imagen inapropiada, evitar el contacto visual o la mala dicción pueden hacer que tu audiencia pierda el interés, así que para evitar que las presentaciones de tus conferencistas sean una mala experiencia, te compartimos los 10 errores más comunes y cómo corregirlos. Léelos atentamente y luego te invitamos a compartir estas ideas con tus conferencistas. 

1: ADOPTAR UNA POSTURA TÍMIDA O DESANIMADA

La primera impresión que provocas la determina tu postura. ¿Se nota que tu conferencista sabe de lo que va a hablar? Su lenguaje corporal lo refleja. La seguridad de su postura está en su postura corporal, pero no creas que elevar los hombros lo resuelve.

¿Qué hacer?

Sugiere a tu conferencista a colocar sus pies de manera paralela (a lo ancho de los hombros), que con el pie izquierdo de un paso pequeño hacia atrás y coloque las manos en forma de triángulo (juntando las yemas de las manos y palmas), después poco a poco que mueva las manos conforme lo requiera tu mensaje.

2: NO TENER UNA ESTRUCTURA

Todo mensaje sin estructura no llegará a la audiencia. Hablar por hablar lo hace cualquiera, pero atrapar a la audiencia desde el momento en que el conferencista abre la boca lo logrará al nunca olvidar que toda historia tiene una introducción, desarrollo y conclusión o cierre, este último es el más importante de su mensaje.

¿Qué hacer?

Jamás improvisar si no cuenta con una estructura y, sobre todo, si no sabe a dónde desea llevar al público con su tema, asesóralo. Por ejemplo que en su introducción, hable en pasado; en su desarrollo, en presente; en el cierre, en futuro. 

3: PERDER EL CONTACTO VISUAL

El contacto visual es tan importante en la comunicación no verbal que, cuando hablas en público, si lo omites, dirás sin palabras “estoy nervioso” y además la audiencia dejará de poner atención, pues sentirán que no le están hablando a ellos. Este es un aspecto muy importante cuando se trata de eventos híbridos, en los cuales hay una gran cantidad de asistentes online que tu conferencista no verá.

¿Qué hacer?

Fortalecer su contacto visual ante audiencias pequeñas, en la cual es muy importante ofrezca un contacto visual a cada uno de los integrantes del público mientras habla. Cuando se trata de eventos híbridos recuérdale mirar la cámara tanto como mira al público en el salón. Muéstrale la ubicación de las cámaras, y señálale la principal. En el caso de los eventos virtuales, indícale en dónde está la cámara que lo está transmitiendo. Muchos conferencistas tienden a mirar la pantalla y no la cámara.

4: ABUSAR DEL USO DE ADEMANES O CARECER DE ELLOS

La expresión corporal es energía. Al hablar con poca energía el público responderá de la misma manera, en cambio al exagerar la energía la audiencia podría rechazar el mensaje por percibir que el conferencista no auténtico. Los ademanes son los adjetivos de las palabras, por ello, deben de ser dosificados, pero jamás brillar por su ausencia.

¿Qué hacer?

Este es un ejercicio muy útil. En una frase corta elegir la palabra de mayor fuerza y otórgale un ademán específico. Por ejemplo, Si digo la frase “la calidad es esencial para nuestro servicio”, la palabra “calidad” puedes representarla con el gesto que indica perfección (el dedo pulgar e índice juntos formando un círculo y los demás dedos verticales). Hay que tener mucho cuidado de no hacer un ademán para cada palabra de la frase o matarás su efecto.

5: HABLAR CON VOLUMEN BAJO

Tres de cada cuatro conferencistas hablan con un volumen bajo. Esto genera un impacto pobre. No se trata de gritar sino de proyectar seguridad con la voz. Existen dos momentos cruciales para hablar con un volumen más alto: el inicio y el cierre.

¿Qué hacer?

Imagina que la voz es un dispositivo de energía y que al inicio del mensaje se encuentra a su máxima capacidad y que al final también. Motiva a tus conferencistas a darle fuerza a sus palabras y seguridad a su imagen. En el ensayo previo al evento puedes probar el volumen voz de los conferencistas para que se sientan cómodos. 

6: DESCUIDAR LA ENTONACIÓN

Éste es uno de los errores más desastrosos. Motiva a tus conferencistas a atreverse a hablar con emociones, no sólo con la lógica. No hay que confundir la entonación con el volumen, son dos cosas totalmente diferentes. La entonación es la emoción específica que se transmite al decir algo. 

¿Qué hacer?

Di cualquier frase con una emoción distinta y en cada ocasión marca un objetivo. 

7: HABLAR CON UN RITMO INADECUADO

El ritmo es la velocidad al hablar. Hay gente que habla muy rápido, y otra que habla muy lento. ¿Cuál es mejor? Ninguna. Lo ideal es aprender a hablar en distintas velocidades según te convenga para lograr el objetivo del mensaje. Cuando se requiera despertar a la acción es posible decir una frase más rápido, en cambio, cuando se requiera relajar a la audiencia o despertar su curiosidad hablar más lento.

¿Qué hacer?

Recomienda a tu conferencista que escriba o repase detenidamente su mensaje y decida en qué partes es importante decir una frase más rápida o lenta. 

8: HABLAR CON MALA DICCIÓN

Una vez que sabes de la importancia del ritmo al hablar, la dicción debe de ser perfecta. Si la audiencia no entiende claramente lo que tu conferencista dice, de nada sirve saber las técnicas anteriores. 

¿Qué hacer?

Evitar palabras complicadas de pronunciar es una buena solución. Si mencionara un concepto en otro idioma, que averigüe como se pronuncia correctamente. Es fundamental que cada palabra se entienda. 

9: PROYECTAR QUE DESCONOCE O DUDA DEL TEMA

En materia de imagen importa lo que el público perciba, no lo que tu conferencista sepa. Divagas o dudar da la impresión de no saber o no estar seguro de lo que se habla. En este error caen muchos. Se confían en que como tienen un título profesional y el tema del que van a hablar lo conocen, la audiencia se emocionará de su sapiencia y se pondrá de pie. Tu conferencista puede dominar un tema pero lo que cuenta es la “conexión” que logre con sus ideas y emociones. 

¿Qué hacer?

Practicar el mensaje tantas veces como te sea posible. La práctica hace al maestro, no la suerte. Considera esta regla: Por cada minuto que hable deberá de practicar siete minutos más. 

10: REFLEJAR POCO LIDERAGO Y SEGURIDAD

Cuando se han corregido todos los puntos anteriores la sensación de control entrega seguridad. Aunque no se pueden evitar los nervios por arte de magia. 

¿Qué hacer?

Recomienda a tu conferencista decir su mensaje muchas veces, y en cada ocasión enfócase en mejorar un error a la vez. Si se pretende mejorar todo a la vez te será muy complicado. 

Nos encantaría poder ayudarte en tu próximo evento, ya sea virtual, presencial o híbrido.

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